El misterio de un hombre pequeñito

Explore "El misterio de un hombre pequeñito" by Eduardo Zamacois on Textopian. Read with annotations and highlights.

Poseía don Artemio, si no el don precioso, por lo llano, de la simpatía, los recursos, no menos envidiables de parecer útil y de inspirar confianza. Su corcova, el poco garbo de sus piernas, la severidad de su barba rucia y de su calva de color pergamino, y cierta adustez en la mirada y en la voz, pormenores eran que infundían respeto y hasta temor en las gentes sencillas.

Muchos rústicos comarcanos, tanto por motivos de economía como porque la ciencia de don Artemio les mereciese verdadero crédito, le preferían al médico ó al albeitar, y muy de mañana iban á consultarle so pretexto de comprar cinco céntimos de vaselina ó una botella de agua purgante. El farmacéutico poseía un memorión formidable y conocía palmo á palmo todas las villas de en seis leguas á la redonda. Esto le daba gran prestigio.

Reading navigation