Explore "El misterio de un hombre pequeñito" by Eduardo Zamacois on Textopian. Read with annotations and highlights.
Desde el asesinato de Frasquito Miguel, el solitario del Paseo de los Mirlos se hallaba mejor. Sin conocer el motivo de aquél íntimo y seguro bienestar experimentaba ese regocijo, esos deseos de cantar y de moverse, que inspira la realización cercana de una esperanza. Los vecinos observaron que las persianas, obstinadamente cerradas durante años, del hotelito de don Gil Tomás, eran abiertas muchas mañanas, y que el hombre pequeñito salía á los balcones á gozar del sol. Su cabezota de color de miel, con el menton apoyado sobre el barandaje, inspiraba risas.
Don Gil, sorprendido de su propia alegría, se preguntaba: