Explore "El misterio de un hombre pequeñito" by Eduardo Zamacois on Textopian. Read with annotations and highlights.
Frustrada aquella ocasión de victoria, el alma del hombre pequeñito comenzó á recocerse en nuevas y violentísimas llamas de deseo. Así, aquel año, la primavera encendió en las mozas de Puertopomares -- ellas atribuían el fenómeno á la primavera -- inquietudes extraordinarias. La obesa doña Amelia gozó de turbaciones desconocidas y tuvo sofocos y palpitaciones de corazón: las hijas de Fernández Parreño y las de doña Virtudes, perdieron con la serenidad casta de sus noches, la alegría rosada de sus mejillas. Daño análogo marchitaba á las niñas de don Valentín. En la mayoría de las mujeres, aun de las casadas, los hombres advirtieron una gran laxitud de ademanes: hablaban y reían menos que antes, y cuando por las tardes iban á la estación, á ver el tren, caminaban más despacio.
-- Siempre en esta época -- pensaban los padres -- la clorósis y la anemia hacen estragos en las muchachas.