Explore "El misterio de un hombre pequeñito" by Eduardo Zamacois on Textopian. Read with annotations and highlights.
Más de un año necesitaron los Paredes para decidirse á buscar el tesoro que, según creencia suya, el señor Frasquito dejó escondido bajo las raíces del chopo. En sus frentes criminales, en sus cráneos pequeños, puntiagudos y rojos, reinaba la prudencia. La fortuna les causaba miedo; el brillo petulante del dinero podía delatarles; ellos habían oído decir muchas veces que ningún asesinato queda impune, pues siempre, tarde ó temprano, la casualidad descubre el rastro de todos los crímenes, cual si los muertos, valiéndose de recursos sobrehumanos, volviesen del otro mundo á contarles la verdad á los vivos y á pedirles justicia.
Enfrenados por este recelo, durante meses no se apartaron en un ápice de su existencia ordinaria. Según costumbre y acaso con mayor tesón que antes, Rita cuidaba del hogar y de los niños, y Toribio todas las madrugadas, apenas despuntaba el día, aparejaba el burro, cargábalo bien de paños, mantas y percales, y salía á recorrer los pueblos comarcanos.