Explore "El misterio de un hombre pequeñito" by Eduardo Zamacois on Textopian. Read with annotations and highlights.
En los tres días consecutivos á la catástrofe del túnel, el bazar «Paredes, Hermanos», permaneció cerrado. Toribio, que ignoraba la horrible verdad de lo acaecido, estaba furioso, aunque secretamente se felicitase de haberse aligerado así, tan de cuajo, de los gastos anejos á la crianza y educación de tres niños pequeños. Molestaban, sin embargo, á su egoísmo, las visitas al Juzgado, adonde fué varias veces á declarar; los gastos del entierro, al que asistieron en conmovedora manifestación de duelo y simpatía todos los parvulillos de Puertopomares; la expectación de que era objeto y la avidez con que la pública curiosidad le pedía nuevos detalles del truculento lance; y, finalmente, el dinero que le obligaba á perder la inexorable obstinación de Rita en no abrir la tienda.
Considerando esto, el antiguo buhonero prorrumpía en maldiciones terribles y descargaba sobre las mesas del Toro Blanco puñetazos furibundos.