Explore "El misterio de un hombre pequeñito" by Eduardo Zamacois on Textopian. Read with annotations and highlights.
El proceso instruído contra los hermanos Paredes tomó, de pronto, un sesgo inesperado. Como las preguntas del fiscal y de los defensores, las contestaciones de los reos tenían una orientación telepática, un picante aliño abracadabro. En Puertopomares la curiosidad pública, aguijoneada diariamente por los periódicos, tocaba á las cumbres de una excitación morbosa. La multitud estaba dispuesta á amotinarse contra don Gil Tomás, y hacía una semana que el hombre pequeñito, tildado de asesino y de duende por la opinión, no se atrevía á salir á la calle.
De este criterio parecía participar también la Prensa salmantina. Un médico de mucha notoriedad y prestigio en la ciudad del Tormes, publicó una crónica explicando las relaciones entre el sueño y la vigilia, y cómo la voz teúrgica de las pesadillas puede dejarse oir en la realidad.