Explore "La Isabelina" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
AL día siguiente, por la tarde, don Venancio se encontró a Paquito Gamboa, el militar con quien había estado en el lazareto de San Sebastián, en la calle de Atocha; dieron un paseo, y, a la vuelta, entraron en el Café de Venecia, de la calle del Prado. Se sentaron cerca de la ventana. Era aquel local un sitio obscuro, ahumado, con un olor especial en que se mezclaban el aroma del café tostado, con el humo del tabaco, y un tufo como de polilla que echaban los divanes ajados de terciopelo.
-- ¿Y la mayoría de esta gente son militares? -- preguntó Chamizo.