Explore "De sobremesa; crónicas 2" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hay algo más triste para el escritor que no ser leído: ser mal interpretado. Un anónimo comunicante, persona de gran inteligencia -- esto no lo encubre el anónimo, -- me censura por no mostrar grandes entusiasmos bélicos. Con la lectura de anteriores artículos podrá convencerse de lo contrario. Fuí de los primeros en censurar el "sanchopancismo" que huye de las aventuras como del agua fría gato escaldado. ¡Sí, que soy yo autoridad para burlarme del espíritu aventurero, cuando casi no me queda por correr más aventura que la de meterme fraile! Todos los peligros y contingencias que mi comunicante, con gran acierto, preveía para España de no haber aceptado la guerra del Rif, son para mí evidentes, y siento no poder publicar su carta, pues, sobre todo en lo que se refiere á la cuestión de Cataluña, es de una clarividencia profética.
Lo que yo lamentaba no es la guerra, sino la ineficacia de sus resultados. Nos falta idealismo del mejor, que es el idealismo práctico. Triunfaremos en el Rif con las armas y no triunfaremos con el espíritu, y sin él todas las ametralladoras, escuadras y soldados del mundo son inútiles. Después que las armas y la sangre vertida nos hayan abierto el camino, ¿irá allí el dinero que duerme en nuestros Bancos, esperando la buena hipoteca ó el buen empréstito que venga á despertarlo? ¿Irá nuestra industria? ¿Irá nuestro comercio? Lo difícil no es emprender, sino persistir. Delante Don Quijote con su adarga al brazo todo fantasía; con su lanza en ristre, todo corazón,