Explore "La montaña" by Eliseo Reclus on Textopian. Read with annotations and highlights.
Comparada con el tamaño del globo, la montaña, por alta que parezca, es una simple arruga, menos gruesa en proporción, que una verruga en el cuerpo de un elefante: es un punto, un grano de arena. Y sin embargo, ese relieve, tan mínimo en relación con el gran planeta, baña sus laderas y su crestería en regiones aéreas muy distintas de las que en la llanura sirven de residencia á los pueblos. El peatón que en el transcurso de algunas horas sube desde la base del monte hasta las peñas de la cima, hace en realidad un viaje más grande, más fecundo en contrastes que si empleara años en dar la vuelta al mundo, á través de los mares y de las regiones bajas de los continentes.
Gravita el aire en pesada masa sobre el Océano y las comarcas que tienen poca altura sobre el nivel del mar, y en las alturas se enrarece y adquiere cada vez mayor ligereza. Centenares y millares de montes elevan en la tierra sus cumbres á una atmósfera cuyas moléculas están dos veces más separadas que las del aire en llanuras inferiores. Cambian allí arriba los fenómenos de la luz, del calor, del clima y de la vegetación; el aire más enrarecido deja pasar más fácilmente los rayos calóricos, ya desciendan del sol, ya suban desde la tierra. Cuando brilla el astro en su cielo claro, elévase rápidamente la temperatura en las pendientes superiores. Pero en cuanto desaparecen, se enfría en seguida la montaña; pierde velozmente con la radiación el calor que había recibido. Por eso reina el frió casi siempre en las alturas; en nuestras montañas, hace por término medio un grado más de frió por cada espacio vertical de doscientos metros.