Explore "La montaña" by Eliseo Reclus on Textopian. Read with annotations and highlights.
Con sus nieves y con sus hielos derretidos, que sirven para aumentar el caudal de torrentes y ríos en verano, conserva la montaña la vegetación hasta enormes distancias de su base, pero se queda con humedad bastante para alimentar á su propia flora de bosques, céspedes y musgos, muy superior, por el número de las especies, á la flora de igual extensión en la llanura. Desde abajo, no divisa la mirada los pormenores del cuadro que presenta la verdura de la montaña, pero abarca todo el magnífico conjunto y disfruta de los mil contrastes que la altura, las fragosidades del suelo, la inclinación de las pendientes, la abundancia del agua, la vecindad de las nieves y las demás condiciones físicas producen en la vegetación.
En la primavera, cuando renace todo, da gusto ver el verdor de hierbas y follaje dominar la blancura de las nieves. Los tallos del prado que pueden respirar otra vez y ver la luz de nuevo, pierden su tono rojizo y su apariencia calcinada y adquieren primero un color amarillento y después verde hermoso. Multitud de flores esmaltan la pradera: véase aquí únicamente ranúnculos, anémonas ó prímulas que brotan formando ramilletes: más allá desaparece el verde bajo la blancura nívea del gracioso y poético narciso, ó al vivo color del azafrán, que es flor desde la raíz hasta la corola.