Explore "La montaña" by Eliseo Reclus on Textopian. Read with annotations and highlights.
Todos esos fenómenos que se verifican diariamente parecen de poquísima importancia para la historia de la tierra. ¿Qué representa, efectivamente, el trabajo del ventisquero durante un día de verano? Su masa, que adelanta por continuo esfuerzo, apenas ha recorrido algunos centímetros; dos ó tres rocas se han desprendido dé la pared para caer en el movible campo de hielo; se ha ensanchado algo más el arroyo que se lleva las aguas procedentes de la fusión, y los guijarros más numerosos tropiezan unos con otros con mayor estruendo en el cauce. Lo demás conserva su acostumbrada apariencia. En ninguna parte parece llevar adelante con mayor lentitud la naturaleza su obra de perpetua renovación.
Y, sin embargo, esas transformaciónillas de cada día, de cada minuto, acaban por producir cambios inmensos en el aspecto de la tierra, verdaderas revoluciones geológicas. Esos cascotes, esos fragmentos de roca que caen de las quebraduras superiores al cauce de hielo, se amontonan poco á poco al pie de las paredes como enormes murallas de piedra; caminan lentamente con la masa helada que los lleva, pero otros escombros, desprendidos de los mismos lados de la montaña, ocupan el lugar que han dejado aquellos. Así es que largos convoyes de rocas, desordenadamente hacinadas, siguen el andar del ventisquero. Súmanse al río de hielo ríos de piedras que bajan de todo derruido promontorio, de todo círculo surcado por el alud.