Explore "Fortunata y Jacinta" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Doña Lupe se quedó que no sabía lo que le pasaba.
«¡Papitos, Papitos!… No, no te llamo… vete… ¿Pero has visto qué insolente? Si no es él, no es él… Es que me le han vuelto del revés, me le han embrujado. ¿Habrá tunante? Si estoy por seguirle y avisar a una pareja de Orden Público para que me le trinquen… Pero a la noche nos veremos las caras. Porque tú has de volver, tú tienes que volver, sietemesino hipócrita… Papitos, toma, toma; bájate por los fideos y el azúcar. Yo no salgo, no puedo salir. Creo que me va a dar algo… Mira, te pasas por la botica y pides un frasco de aceite de hígado de bacalao, del que yo traía. Ya saben ellos. Dices que yo iré a pagarlo… Oye, oye, no traigas eso. ¡Si no lo va a querer tomar… ! Tráete una vara. No, no traigas tampoco vara… Te pasas por la droguería y pides diez céntimos de sanguinaria. A mí me va a dar algo… ».