Explore "La mujer del César" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Veamos ahora qué hacía Carlos entre tanto.
Cuando se vió en la calle, y á pie, porque su afán no cabía en ningún carruaje, pensó que todos los transeuntes le señalaban con el dedo, y leían cuanto pasaba por su corazón. Con ésta y otras análogas preocupaciones, aceleró el paso, y en muy pocos minutos llegó á casa del vizconde. Hízose conducir á su presencia inmediatamente, y le halló departiendo con los dos personajes que habían ido poco antes á conferenciar con Ramón.