Explore "La gloria y el ensueño que forjó una patria, Tomo 1" by Paco Ignacio Taibo II on Textopian. Read with annotations and highlights.
Si bien es difícil fechar el inicio de la conspiración, no lo es tanto dar los nombres de los tres principales actores: Juan Nepomuceno Almonte, Pepe Hidalgo y José María Gutiérrez de Estrado, así como dos comparsas: Francisco de Paula Arranoiz y el obispo Labastida. Son personajes de una comedia maligna, instalada en la traición, bordeando permanentemente el ridículo, abyectos y serviles, de esos que México produce cíclicamente con frecuencia.
Algunos autores aseguran que al inicio de su dictadura, en julio del 53, y bajo consejo de Lucas Alamán, Santa Anna supuestamente comisionó en secreto a un enviado para que buscara en las cortes europeas algún príncipe que pudiera y quisiera gobernar México. La historia, siguiendo la trayectoria del dictador, resulta poco creíble. ¿Para qué querría compartir el poder de este país, que consideraba el jardín trasero de su propiedad? El caso es que ese supuesto enviado, para eso, o para estrechar con las monarquías europeas algún tipo de lazos, es un monárquico convencido. José María Gutiérrez de Estrada, abogado yucateco, que ha estado viviendo en Europa en varias ocasiones como embajador y es un imperialista convicto y confeso, fue autor en 1840 de una carta en la que proponía la monarquía en México, lo que produjo persecuciones, huidas con todo y disfraz y exilio.