1905 by Leon Trotsky — Read

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«Para un mal gobierno -dice el astuto conservador Tocqueville-, el momento más peligroso es casi siempre aquél en que comienza a transformarse». Los acontecimientos reafirmaban cada vez más en esta opinión al conde Witte. Contra él se alzaba la revolución, inexorablemente. La oposición liberal no se decidía a marchar abiertamente con él y en su contra actuaba aún la camarilla. El aparato gubernamental se deshacía entre sus manos. Él mismo, en fin, se oponía a sí mismo, al no tener inteligencia alguna de los acontecimientos, ningún plan y no estar armado más que de intriga, en lugar de tener un programa de acción. Y, mientras que bregaba sin sentido, la reacción y la revolución caminaban hacia la batalla.

«. Los hechos, incluso los que se pueden extraer de los expedientes del departamento de policía -dice una nota secreta, redactada en noviembre de 1905 por orden del conde Witte para luchar contra "los partidarios de Trépov"-, los hechos demuestran con entera evidencia que una importante parte de las graves acusaciones lanzadas contra el gobierno por la sociedad y por el pueblo, en los días que siguieron al manifiesto, están basadas en motivos absolutamente serios: los altos dignatarios del gobierno habían creado partidas para "oponer una resistencia organizada a los elementos extremistas"; eran igualmente organizadas manifestaciones patrióticas por el gobierno, quien, al mismo tiempo, dispersaba las restantes manifestaciones; se disparaba sobre manifestantes pacíficos y se permitía a otros, ante los ojos de la policía y de las tropas, maltratar a determinadas personas y quemar la administración de un zemstvo en una cabeza de partido; no se tocaba a los autores de pogromos y se disparaba por salvas de pelotón sobre los que se permitían defenderse; consciente o inconscientemente [? ] se empujaba a la muchedumbre a ejercer violencias por medio de bandos oficiales que el más alto representante del poder gubernamental había firmado en una gran ciudad y, cuando, a continuación, se produjeron los desórdenes, no se tomó ninguna medida para reprimirlos. Todo eso ha sucedido, en tres o cuatro días, en diversos puntos de Rusia y los incidentes han levantado entre la población una tempestad de cólera que ha borrado completamente la primera y tan feliz impresión que se había tenido del manifiesto del 17 de octubre.

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