Explore "La región más transparente" by Carlos Fuentes on Textopian. Read with annotations and highlights.
-No le habrán dicho todo
«porque todas las verdades están metidas en nuestros días y se quiebran en mil aristas a la luz de cada mirada, de cada golpe de corazón, de cada nueva línea del azar y usted, ni él tampoco, no supieron lo que fueron aquellos días que transcurrían velados como todos los anveses en cuartos repletos de cortinas de seda y bibelots [421] y damasco y sillones de terciopelo y figuras de porcelana y cuadros con escenas campestres en nuestro mundo de paz y tranquilidad (antes del amor y la fiesta, sí, porque fueron eso por más caros que se hayan pagado, que se debieron pagar) cuando éramos una familia y salíamos con banderitas en la mano a saludar el paso de Don Porfirio por las calles de una ciudad que no era como la de ahora, deforme y escrofulosa, llena de jorobas de cemento e hinchazones secretas, sino pequeña y hecha de colores pastel, donde no era difícil conocerse y los sectores estaban bien marcados (ahora ve usted a los pelados en todas partes, en todas las avenidas, sin el menor respeto sentados en la Alameda, arrastrando sus huaraches por la Reforma, regurgitando sus obscenas comidas manchadas a lo largo de lo que fue nuestra calle de Plateros) y los sitios de cada quien también pero usted no sabe lo que va a suceder cuando las ventanas de una mansión sofocada en esos damascos y barnices quietos y untuosos se abren para que entre una tempestad de palabras que nadie quería escuchar (después, no entonces, no, nunca entonces cuando traían un perfume de verdad que después se secó, guardado en algo más escondido que las páginas amarillas de un libro o el arcan más clausurado: el corazón de una mujer que amó poco) en boca de un tipo varonil (mentiroso) hombruno (seductor) alto (pequeño en mis brazos, casi candido en su inocencia frente a lo que aún, antes de saber nada del amor, sabemos nosotras) y ahora que yo me voy a morir»