Explore "Cuento soñado" by Emilia Pardo Bazan on Textopian. Read with annotations and highlights.
Había una princesa á quien su padre, un rey muy fosco, caviloso y cejijunto, obligaba á vivir reclusa en sombría fortaleza, sin permitirla salir del más alto torreón, á cuyo pie vigilaban noche y día centinelas armados de punta en blanco y dispuestos á ensartar en sus lanzones ó traspasar con sus venablos agudos á quien osase aproximarse. La princesa era muy linda; tenía la tez color de luz de luna, el pelo de hebras de oro, los ojos como las ondas del mar sereno, y su silueta prolongada y grácil recordaba la de los lirios blancos cuando la frescura del agua los enhiesta. En la comarca no se hablaba sino de la princesa cautiva y de su rara beldad, y de lo muchísimo que se aburriría entre las cuatro recias paredes de la torre, sin ver desde las ventanas alma viviente, más que á los guardias inmóviles, semejantes á estatuas de hierro.
Los campesinos se santiguaban de terror si casualmente tenían que cruzar ante la torre, aunque fuese á muy respetuosa distancia. En la centenaria selva que rodeaba la fortaleza, ni los cazadores se resolvían á internarse, temerosos de ser cazados. Silencio y soledad alrededor de la torre, silencio y soledad dentro de ella: tal era la suerte de la pobre doncellita, condenada á la eterna contemplación del cielo y del bosque, y del río caudaloso que serpenteaba lamiendo los muros del recinto.