Explore "Las jamonas" by José Tomás de Cuéllar on Textopian. Read with annotations and highlights.
Sánchez dirigió una mirada, una larga mirada de borracho a Amalia, y en seguida dejó caer una mano como de plomo en la sedosa falda de aquella mujer, que se estremeció al sentir el golpe inesperado.
-¡Qué bonita estás, Amalia! -dijo Sánchez acercando su cara a la de Amalia para bañarla con la aldehída de la embriaguez.