Explore "La esclavitud en Massachusetts" by Henry David Thoreau on Textopian. Read with annotations and highlights.
Recientemente asistí a una reunión de los ciudadanos de Concord, con la intención, como otros muchos, de poder hablar sobre el tema de la esclavitud en Massachusetts; pero me sorprendió y a la vez me decepcionó descubrir que, lo que había congregado allí a mis vecinos era el destino de Nebraska y no el de Massachusetts, con lo cual mi discurso habría estado totalmente fuera de lugar. Yo creía que era nuestra casa la que estaba ardiendo y no el campo; pero a pesar de que varios ciudadanos de Massachusetts están ahora en prisión por intentar rescatar a un esclavo de las garras del Estado, ninguno de los oradores de esa asamblea expresó pesar alguno, ni tan siquiera hubo referencias al tema. Lo único que parecía preocuparles era la distribución de una tierra salvaje a miles de kilómetros de distancia. Los habitantes de Concord no están preparados para vivir junto a uno de sus puentes, pero hablan en cambio de asentarse en las tierras altas, al otro lado del Río Yellowstone. Nuestros Buttricks y Davises y Hosmers están batiéndose en retirada hacia allí, y temo que no van a dejar un Lexington Common entre ellos y el enemigo. No hay ni un solo esclavo en Nebraska, pero puede que haya un millón de ellos en Massachusetts.
Los que se han educado en la escuela de la política son incapaces una y otra vez de enfrentarse a los hechos. Sus medidas lo son a medias, meros subterfugios. Posponen la fecha del asentamiento indefinidamente y mientras tanto, la deuda se incrementa. Aunque la Ley de Esclavos Fugitivos no fue tema de discusión en esa ocasión, mis conciudadanos decidieron por fin tímidamente, en una reunión posterior, según supe, que habiendo sido rechazado por uno de los partidos el acuerdo de compromiso de 1820, "por tanto., la Ley de Esclavos Fugitivos de 1850 debe derogarse". Pero ésa no es la única razón por la que se debiera revocar una ley inicua. El hecho al que se enfrenta el político es tan sólo que hay menos honor entre ladrones del que se supone, y no al hecho de que sean ladrones.