Explore "Lo Prohibido" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
A la semana siguiente instalose mi prima en su nueva casa. Un día antes de mudarse, estuvo en la mía por la tarde, en ocasión que yo me encontraba solo. Hablamos atropellada y nerviosamente de las dificultades que nos cercaban; ella temía el escándalo, parecía muy cuidadosa de su reputación y aun dispuesta a sacrificar el amor que me tenía por el decoro de la familia. Manifestaba también escrúpulos religiosos y de conciencia, que yo acallé como pude con los argumentos socorridos que nunca faltan para casos tales. En ninguna de las conversaciones de aquellos días nombrábamos jamás a Carrillo. Únicamente hizo Eloísa alguna tímida referencia a la equivocación lamentable de su casamiento. Fue más que una ceguera de ella, terquedad de su mamá y tontería de su papá. No tenía ella, no, toda la culpa de su falta. ¡Pícaro mundo! ¿Por qué no vine yo antes a Madrid? Y ya que no vine antes cuando hubiera sido ocasión de casarnos, ¿por qué vine después cuando ya el conocerme la había de hacer tan desgraciada? En resumidas cuentas, yo tenía toda la culpa. Pero ya, ¿qué remedio.? La atracción que a entrambos nos había unido era más fuerte que todas las demás cosas del alma. Imposible luchar contra ella. ¡Pero el escándalo, la pérdida de la reputación, el murmullo de la gente, su hijo. el pobre barbián, que cuando creciera oiría decir que su mamita no había sido buena, como deben serlo todas las mamás!. Las delicias de amar por vez primera y única eran acibaradas por aquella zozobra punzante, por aquel miedo al qué dirán, por el presentimiento de catástrofes y desventuras que es la sombra fatídica que se hace a sí misma la vida ilegal.
Y otra cosa. ¿Cómo, dónde y cuándo nos veríamos?. porque pensar que podría transcurrir una semana sin vernos a solas, era pensar en la eternidad de la desdicha humana. Sobre esto hablamos largamente y con cierto ahogo, sin que yo pueda precisar ahora cuáles conceptos salieron de su boca, cuáles de la mía, cuáles de entrambas a la vez y como en un solo aliento. «Nos veríamos en su casa». «No, no, en la mía». «No, no, en otra». «¿Dónde?». «Pues nos daríamos cita en tal o cual parte». «Yo arreglaría una casita muy cuca.».