Explore "¡Gracias!" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Consumado el fraude de 2006, continué trabajando en la organización del pueblo, defendiendo los bienes nacionales que eran ambicionados por funcionarios privatizadores y sus jefes o socios traficantes de influencias, llamados hombres de negocios. Lo primero que hicimos entonces fue detener la entrega del petróleo nacional y sus utilidades a manos privadas, sobre todo extranjeras. Desde finales de 2007 empezamos a advertir y a prepararnos ante el inminente propósito de privatizar la industria petrolera. Al principio algunos de nuestros compañeros pensaron que exagerábamos; sin embargo, con el paso del tiempo y ante los hechos, se convencieron y cerramos filas en defensa del petróleo. Esta causa sumó muchas voluntades y se incorporaron hasta quienes no comparten nuestras estrategias de lucha, porque la causa va más allá de simpatías o diferencias de personas, grupos o partidos; es historia patria y anhelo de justicia, de independencia económica y de soberanía.
El petróleo despierta muchos sentimientos. La expropiación petrolera es un logro de la pasada generación, de nuestros padres y abuelos, y permanece viva en la conciencia de los mexicanos. Tengo como testimonio que, en una reunión del Frente Amplio Progresista en 2007, cuando expuse que debíamos unirnos y actuar sin titubeos en la defensa del petróleo, me sorprendió gratamente que Luis Maldonado Venegas, presidente nacional del partido Convergencia, dijera que su organización política estaría dispuesta a cualquier esfuerzo en este sentido. En su intervención relató conmovido que su abuelo, Serapio Venegas Cortés, había sido el primer líder del sindicato de trabajadores de la compañía El Águila, con sede en Tampico, y que fue asesinado en 1932 por las guardias blancas de esa petrolera extranjera. También un simpatizante nuestro en Tabasco, ya fallecido, el doctor Manuel Soto Hernández, me platicó lleno de orgullo que su padre, Eduardo Soto Inés, había sido elegido el 15 de agosto de 1935 como el primer secretario general del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana. Y en mis giras por el país he recogido testimonios de campesinos, obreros, maestros y de quienes, siendo niños en ese entonces, contribuyeron con las monedas que tenían al pago de las indemnizaciones por la expropiación.