Explore "¡Gracias!" by Andrés Manuel López Obrador on Textopian. Read with annotations and highlights.
Otro de los graves daños causados a México por Calderón y sus socios fue la declaración de guerra al narcotráfico sin atender las causas, la pobreza y el abandono de los jóvenes; desde un gobierno totalmente infiltrado por la delincuencia, con funcionarios corruptos y cómplices de las organizaciones criminales y con una dependencia vergonzosa y subordinada a las agencias del Gobierno de Estados Unidos. Pasado el tiempo y con los hechos puestos al descubierto, no es exagerado sostener que durante ese gobierno imperó en México un narcoestado.
Consciente o no, Calderón, es responsable de la gran tragedia que significó esa etapa, cuyo protagonista fue Genaro García Luna, nada menos que su secretario de Seguridad Pública, su brazo derecho (actualmente sentenciado en Estados Unidos por asociación delictuosa y otros delitos graves relacionados con el tráfico de drogas y la violencia). Muchos no saben que Genaro García Luna ingresó al Cisen desde el inicio del gobierno de Carlos Salinas de Gortari y que llegó a ser subdirector operativo de esa misteriosa institución y, desempeñando ese cargo, viajó a Tijuana y dejó en libertad a un agente de ese centro de espionaje, acusado de haber sido el segundo tirador en el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Sobre esto último, no sé si Calderón estaba enterado o no, pero sigo pensando que nunca imaginó lo que habría de provocar con su guerra contra el narcotráfico y tampoco creo que haya actuado de manera deliberada ni directa en actos criminales. Más bien, sostengo que la falta de principios y el fanatismo conservador puede llevar a cualquier persona con poder a emprender acciones represivas con odio enfermizo para imponer el orden, aunque lo logre de manera inhumana y cruel, y Calderón tiene ese perfil extremista: es de los políticos más reaccionarios y autoritarios de México. También puede ser que con ese proceder pensara ganar la legitimidad que no obtuvo en las elecciones y que, además, quiso quedar bien con el Gobierno de Estados Unidos. Pero el propósito de este desatino no era precisamente resolver un problema tan grave en ese entonces en el país ni hay constancia de que lo presionaran tanto del extranjero, de modo que siempre será un enigma el porqué de una actuación tan irresponsable. De lo que no existe duda es de que no solo fue una idiotez o un error garrafal, sino una enorme y tremenda tragedia que afectó a muchos y al país. Todavía no se explica cómo en ese sexenio perdieron la vida, en dos accidentes aéreos, dos secretarios de Gobernación y un alto funcionario responsable de la investigación de la delincuencia organizada, entre otros.