Explore "La sucesión presidencial en 1910" by Francisco I. Madero on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una vez muerto Morelos y desbandado el principal núcleo delejercitoindependiente, la guerra se sostuvo par varios jefes que al frente de sus guerrillas operaban independientemente, siendo el terror de los realistas por su arrojo, su audacia, la rapidez de sus movimientos, lo cual les permitía, con un puñado de patriotas, traer en constante agitación y alarma a tropas muy superiores en numero, á las cuales splo atacaban cuando estaban fraccionadas, resultando de esto frecuentes victorias para los insurgentes, a cuyo arbitrio estaba deteiminar el lugar y el dia de la batalla, y casi casi el numero de sus enemigos.
Estos heroes, a quienes debemos la independencia, viviendo' constantemente sobre las armas, teniendo encuentros frecuentísimos con el enemigo, á quien derrotaban las más veces, pero que también les infligia descalabros de importancia, llegaron á organizar sus fuerzas perfectamente, puesto que de su organización dependía el triunfo de su causa, para ellos más cara que su propia existencia. Esa vida austera del campamento, esas largas y penosas marchas, esos triunfos comprados tan caramente, después de haber sido derrotados y andado prófugos por la sierra, casi solos, perseguidos de cerca por el enemigo, deben haberles inspirado pensamientos muy bellos; ilusiones muy hermosas que se realizarian cuando la patria fuera libre. Quizá se soñaban ellos con el mando supremo de la República, guiando sus destinos hacia los ideales que sonaban, con la misma facilidad con que dirigian a sus aguerridas huestes. También debemos considerar, que sólo almas de una elevación verdaderamente rara en el mundo, pueden apreciar en su justo valor sus propios méritos. Sin embargo, la mayoría de los que no tenían esa grandeza de alma, tenían la fuerza de voluntad que proviene de una modestia incompleta, pero ya muy noble, para no hacer alarde de los servicios que prestaron a la patria y para no proclamarlos superiores a los de sus compañeros; pero en su fuero intimo si lo han de haber creído así, siendo raras las excepciones. Esos héroes, se imaginaban que, al conquistar la independencia, se habría asegurado para siempre la tranquilidad, la paz y el progreso de la patria, y grande fué su sorpresa cuando vieron que esto último no se realizaba, y sin vacilar lo atribuyeron a la ineptitud de sus compañeros, a quienes la suerte había puesto al frente de los destinos de la Nación y los cuales no la guiaban por el camino que ellos habían soñado: con la mano certera y con la facilidad con que estaban acostumbrados a dirigir sus legiones. No tomaron en consideración las inmensas dificultades con que tropezaban los que tenían que.reorganizar un país devastado por once años de guerra; supusieron que para ellos sería mas fácil la empresa ; que ellos si podrían labrar la felicidad de la República, á ignorando la eficacia de las prácticas democráticas, y convencidos del temple de la • espada que había servido para conquistar la libertad, volvieron á desenvainarla para que les ayudara a asegurar la felicidad de la patria.