Explore "El olmo del paseo" by Anatole France on Textopian. Read with annotations and highlights.
El sol del mediodía lanzaba su luz penetrante y blanca. Ni la sombra de una ligera nube, ni el más pequeño soplo de aire. Sobre la quietud absoluta que todo lo envolvía en silencio, la inmensa claridad transparente inundaba con sus fulgores el espacio. En el paseo desierto proyectábase la inerte y pesada sombra de los olmos. Un peón caminero dormía en la cuneta que bordea las murallas. Los pájaros no se atrevían a cantar.
Sentado en la sombreada punta de un banco de piedra, en cuyas tres cuartas partes hería de lleno el sol, Bergeret olvidaba, protegido por los árboles clásicos y por la soledad apacible, a su mujer y a sus tres hijas; olvidaba su angustiosa vida en el hogar mezquino. Gozando, como Esopo, de su independencia intelectual, dejaba divagar libremente su imaginación analizadora entre los vivos y entre los muertos.