Explore "El olmo del paseo" by Anatole France on Textopian. Read with annotations and highlights.
Junto al postigo de casa Rondonneau, el prefecto miró hacia la derecha y hacia la izquierda, temeroso de ser espiado. No ignoraba las murmuraciones de la ciudad, suponiéndole galanteos a la sombra de la platería, y asegurando que la señora Lacarelle iba de tapadillo a la casa del platero, por otro nombre Casa de los Dos Sátiros. Le agriaban el humor esas mezquindades; pero le roía un disgusto de más importancia: un diario conservador, El Liberal, que siempre tuvo delicadezas para juzgar sus gestiones, de pronto le atacaba con motivo de los presupuestos, afirmando que se incluían solapadamente los gastos de la campaña electoral.
Worms-Clavelin era hombre de una honradez intachable. Respetaba el dinero, por el cual sentía cariño y veneración. Los «valores» inspirábanle un sentimiento casi religioso, como a los perros la luna. Profesaba la religión de la riqueza.