Explore "Breve historia de la Revolución Mexicana" by Felipe Ávila on Textopian. Read with annotations and highlights.
En junio de 1916, en cumplimiento del Plan de Guadalupe, Carranza consideró que había condiciones y que era necesario restablecer el orden constitucional, por lo cual emitió un decreto en el que convocaba a elecciones municipales que tendrían lugar el 1 de septiembre de ese año. En la convocatoria señaló dos restricciones importantes: ningún militar en activo podría ser elegido, ni tampoco (lo que era más importante), ninguna persona que hubiera «ayudado con las armas o desempeñado empleos públicos a gobiernos o facciones hostiles a la causa constitucionalista», con lo cual eliminaba de tajo a todos los que hubieran tenido alguna relación con Huerta, Zapata, Villa o la Convención, así como los demás movimientos regionales opositores. Luego, el 14 de septiembre de ese año, convocó a un Congreso Constituyente para redactar una nueva Constitución y se comprometió a enviar a ella un proyecto que incluiría las reformas sociales y políticas que había impulsado el constitucionalismo en los años anteriores, además de las que consideraba necesarias para resolver los principales problemas nacionales. La convocatoria excluyó a las mismas personas que el decreto anterior y, en una ley electoral emitida el 24 de septiembre, se definieron las condiciones de la elección. En ella, si bien se establecía que se podían organizar libremente partidos políticos de cualquier filiación y que los candidatos tenían que ser originarios de sus estados, se abrió la posibilidad de que pudieran ser electos ciudadanos que hubieran residido en su distrito solamente seis meses antes, lo cual permitía que fueran electos los jefes militares o dirigentes civiles constitucionalistas que se habían hecho cargo de los gobiernos estatales o que habían desempeñado puestos administrativos en los estados ocupados por el constitucionalismo.
Así pues, en las elecciones al Congreso Constituyente compitieron solamente candidatos pertenecientes a la corriente triunfadora de la revolución. Tanto Carranza como Obregón, los dos principales jefes de esa facción, maniobraron para que fueran elegidos diputados afines a ellos y lo consiguieron, con el apoyo de los gobernadores y jefes militares. Los diputados que resultaron electos fueron personajes pertenecientes, en su mayoría, a las clases medias urbanas, profesionistas, mayoritariamente abogados, muchos de los cuales habían ocupado cargos en la administración pública, federal o local, así como en los equipos de asesores de los principales jefes militares. Aunque estos últimos no participaron personalmente en el Congreso Constituyente, varios de los más connotados, entre ellos Obregón, tenían una notable influencia en algunos de los diputados radicales que más sobresalieron en los debates.