Explore "Dos sistemas" by José María de Pereda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Pasaron muchos años, durante los cuales vió Regatera acrecentarse incesantemente su caudal; y fué dos veces Alcalde, y Cónsul, y hasta Prior del Tribunal de Comercio, y cuanto podía ambicionar entonces, por afán de lustre, un hombre como él. Habíale concedido Dios un hijo, para colmo de su satisfacción; y este hijo, después de ir á la escuela y tomar algunas nociones de latín con los padres Escolapios, fué, _velis nolis_, cuando tuvo quince años, agregado al atril principal del escritorio, con el objeto de que fuera instruyéndose en el ramo, para que algún día sustituyera á su padre en la dirección de la casa que éste había colocado á tanta altura.
Cuando el chico llegó á cumplir los veinte, pasaba en el ánimo del rico indiano algo que le hacía soñar más de lo conveniente. Oía, aunque muy á lo lejos, ciertos rumores extraños, y aspiraba en el aire reposado y tranquilo de la plaza efluvios de un olor que le era desconocido. Leía que en el extranjero viajaban al vapor hombres y mercancías, y que alguna plaza española se había dejado seducir ya por la tentación innovadora. Verdad es que Santander, excepción hecha de las diligencias que años antes se habían establecido, se hallaba en la misma patriarcal tranquilidad en que la dejó él para ir á América y la halló á su vuelta; que su comercio seguía tan rutinario como entonces; que en su exterioridad no revelaba, ni al más avaro, que servía de albergue á una comunidad de capitalistas cuya justa reputación de tales daba ya la vuelta al mundo; y, en fin, que la procesión de carretas cargadas de harina que diariamente asomaba la cabeza por Becedo, lejos de disminuir en longitud, llegaba con la cola hasta Reinosa; pero que afuera pasaba algo, y algo muy grave, era evidente; que ese algo amenazaba la quietud tradicional de Cantabria, estaba bien á la vista. Y ¿qué sucedería en el caso probable de una invasión? No podía él adivinarlo, porque no conocía al enemigo. Era, pues, indispensable conocerle para resistirle si se podía, ó para aliarse á él si valía la pena; y