Crónica de la conquista de Granada

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Los moradores de Málaga, libres ya del dominio de Hamet, acudieron á Alí Dordux: y pusieron en sus manos la suerte de la ciudad. Alí, asociándose el alfaquí Abrahan Alhariz y otros cuatro moros principales, formó una junta provisional, en que se acordó enviar mensajeros al Rey de Castilla, ofreciendo entregar la plaza con tal que á los habitantes se les asegurase en sus personas y bienes en calidad de mudejares, ó vasallos tributarios. Salieron los mensageros al real cristiano, y oida por el Rey la peticion de los moros, respondió airado: "Ya no es tiempo de pedir ni de conceder partidos, pues bien se que la hambre, y no vuestra voluntad, es la que os mueve á capitular. Entregaos pues á discrecion y disponeos á sufrir la ley que imponga el vencedor: los que merezcan la muerte, morirán, y los que cautiverio, quedarán cautivos."

Grande fue la turbacion de los moros cuando supieron la respuesta de Fernando; pero Alí Dordux los consoló ofreciendo ir en persona á solicitar condiciones mas favorables; como en efecto lo hizo acompañado de dos cólegas suyos, aunque sin adelantar nada, pues el resultado de esta embajada tan lejos estuvo como la primera de corresponder á las esperanzas de los sitiados. Fernando ni aun consintió que llegasen los embajadores á su presencia. "Dadlos al diablo, dijo con enfado al comendador de Leon, que no los quiero ver, ni los he de tomar sino como á vencidos, dándose á mi merced." Con esta nueva repulsa, vinieron los moros á un estado que rayaba en desesperacion; pero resolviendo tentar el último recurso, escribieron al Rey manifestándole que ellos le darian la ciudad con todas sus fortalezas, y con todos los bienes que en ella habia; pero que si no se les daba seguro para la libertad de sus personas, ellos colgarian de las almenas de la plaza hasta mil y quinientos cautivos cristianos que tenian de ambos sexos; y poniendo á las mugeres, viejos y niños, en la Alcazaba, darian fuego á la ciudad, y saldrian á morir matando, para que al fin tuviesen los Reyes la victoria sangrienta, y aquel hecho de la ciudad de Málaga fuese celebrado por todos los vivientes, y en todos los siglos que durase el mundo.

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