Explore "Crónica de la conquista de Granada" by Washington Irving on Textopian. Read with annotations and highlights.
Era ya excesiva la hambre que se padecia en la ciudad. Los Gomeles, buscando que comer, entraban en las casas, rompian las arcas, y derribaban las paredes; y los habitantes reducidos al último extremo, se mantenian de cueros de vaca, y daban á sus criaturas hojas de parra cocidas con aceite. Todos los dias perecian muchos de necesidad; y algunos, forzados á elegir entre el cautiverio y la muerte, salian al real cristiano á ofrecerse por esclavos. Al fin pudo mas con ellos el rigor de la hambre que el respeto que tenian á los Gomeles; y reuniéndose en casa de Alí Dordux, el comerciante rico, le suplicaron intercediese por ellos con Hamet el Zegrí, para que consintiese en la entrega de la ciudad. Alí, viendo que la necesidad iba dando osadía á los ciudadanos, al paso que amortiguaba la fiereza de los soldados, se animó á entablar con el alcaide esta peligrosa conferencia, y asociándose con un alfaquí llamado Abrahan Alhariz, y un habitante principal, cuyo nombre era Amar-ben-Amar, se dirigió con este objeto al castillo de Gibralfaro.
Llegando alli hallaron á Hamet, no como antes rodeado de armas y soldados, sino solo en su aposento con el Dervís, y sentado á una mesa de piedra con varios cartones y pergaminos delante, en que habia trazados signos cabalísticos, y caractéres místicos y extraños: distribuidos en derredor habia tambien instrumentos raros y desconocidos; y el Dervís que le acompañaba parecia haberle estado explicando el sentido misterioso de aquellos signos.