Explore "Crónica de la conquista de Granada" by Washington Irving on Textopian. Read with annotations and highlights.
Apenas se halló Boabdil de vuelta en su capital, cuando apareció Fernando en la vega con siete mil caballos y veinte mil infantes. Habia salido de Córdoba para socorrer á Salobreña; pero teniendo en su marcha aviso de haberse levantado el sitio, habia vuelto camino de Granada, para completar la desolacion de esta infeliz ciudad con nuevos estragos. En esta entrada, que duró quince dias, se acabó de destruir lo poco que habia quedado de la primera tala, y fue tan general la ruina, que no quedó cosa verde ni animal con vida en la superficie de la tierra.
Hecha esta nueva tala, partió el Rey con su ejército para contener una conspiracion que acababa de manifestarse en las ciudades de Baza, Almería y Guadix, cuyos naturales trataban secretamente con el Rey moro para sacudir el yugo cristiano, y volver á su obediencia. El marqués de Villena, instruido de estos movimientos, se presentó repentinamente en Guadix con una fuerza competente, y sacando la poblacion fuera de los muros, con pretesto de hacer alarde de los habitantes que eran aptos para llevar las armas, los excluyó de la ciudad, cerrándoles las puertas. Cuando llegó á Guadix el Rey, le rodearon estos infieles suplicándole que los restituyese á sus casas y familias. Fernando, sin dejar de oir sus quejas, les hizo la proposicion siguiente. "De dos cosas una; que os vais con vuestras mujeres é hijos donde querais, y yo os mandaré poner en salvo, ó me entregareis á todos los que tuvieron parte en esta traicion, para que haga justicia de ellos; y sabed que no se me ha de escapar ninguno". La resolucion del Rey no dejaba á los moros otra alternativa sino irse, pues los mas eran cómplices en la conspiracion que se habia descubierto; por lo que partieron con sus familias y bienes para morar en otras partes. Igual partido ofreció el Rey á los moros de Baza y Almería, los cuales, la mayor parte, pasaron al África; los demas, no queriendo dejar la tierra, fueron distribuidos en varias aldeas y lugares indefensos.