Explore "Crónica de la conquista de Granada" by Washington Irving on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mientras se creia en Granada que Boabdil habia muerto, fue excesivo el sentimiento que mostró el pueblo por su pérdida, y el entusiasmo con que celebró su memoria; que las faltas de los hombres, con una muerte prematura, fácilmente se perdonan; pero cuando llegaron á saber que aun estaba vivo, y que se habia entregado prisionero á los cristianos, hubo en ellos una mudanza repentina. Ya no le concedian ni talento como general, ni valor como soldado; censuraron su expedicion como temeraria y mal trazada, y le acusaron de cobarde por no haber querido morir en el campo de batalla, primero que entregarse al enemigo.
Los alfaquís, como siempre, se mezclaron con la multitud, y dieron sagazmente al descontento general la direccion que querian. "¡Lo veis! dijeron, ¡el pronóstico anunciado cuando nació Boabdil, está ya cumplido! este príncipe se ha sentado en el trono, y su vencimiento y cautividad han puesto la pátria al borde de un abismo. Pero, ¡consolaos, Musulmanes! que el dia aciago ya pasó; los hados están satisfechos, y el cetro que se quebró en la débil mano de Boabdil, va á cobrar su esplendor primitivo en la vigorosa de Aben Hazen."