Explore "Crónica de la conquista de Granada" by Washington Irving on Textopian. Read with annotations and highlights.
Aunque Muley Aben Hazen, quedaba ya mandando en Granada sin rival, apoyándole los alfaquís, que habian denunciado á Boabdil como apóstata, y desgraciado por destino, todavia la inconstancia de aquel pueblo turbulento, y el número de partidarios que en las clases inferiores conservaba su hijo, le inspiraban las mas vivas inquietudes. "¡Alá achbar! exclamó Muley, ¡Dios es grande! pero una incursion feliz en tierras de cristianos, ha de efectuar mas en mi servicio que mil textos del Koran, comentados por diez mil alfaquís."
Estando á la sazon el Rey Fernando ausente de Andalucía, y ocupado con muchas de sus tropas en una expedicion distante, juzgó Muley Aben Hazen ser esta la ocasion mas favorable para una correría. Dudoso estuvo el Rey al nombrar un general que la dirigiese. Aliatar, aquel rayo de la guerra, ya no existia; pero quedaba otro general de no menos valor y fortuna, y éste era el veterano y sagaz Bejir, alcaide de Málaga. El espíritu que animaba á las gentes de su mando favorecia sobremanera el éxito de la expedicion que se meditaba. Ufanos por la derrota del ejército cristiano en las sierras de la Ajarquía, habian llegado á persuadirse que nada podia resistir á su valor. Muchos de ellos montaban los caballos y llevaban las armas de los caballeros andaluces que perecieron en aquella jornada desastrosa, y ensoberbecidos con esta decantada victoria, ardian en deseos de salir al campo para cobrar nuevos laureles.