Explore "Crónica de la conquista de Granada" by Washington Irving on Textopian. Read with annotations and highlights.
El pueblo de Granada, desleal y mudable por su condicion, habia vacilado largo tiempo entre Muley Aben Hazen y su hijo, Boabdil el chico, ya declarándose por el uno, ya aclamando al otro, segun la premura de las circunstancias, sin que por eso hubiese diminucion alguna de los males que afligian á la nacion. Cuando llegó á la capital la noticia de la toma de Ronda, y la pérdida consiguiente de la frontera, se reunió el pueblo tumultuariamente en una de las plazas públicas; y murmurando de sus gobernantes, les imputó, como de costumbre, todos los infortunios de la pátria; porque el pueblo nunca se imagina puedan originarse en él mismo los males que padece. Un alfaquí astuto, llamado Alyme Mozer, que habia notado los progresos del descontento popular, se levantó entre los granadinos, y los arengó. "Tiempo ha, dijo, que andais divididos entre dos Reyes, de los que ninguno tiene el valor y fuerza que se necesita para acudir al remedio de vuestros males: el uno, Aben Hazen; incapaz por su edad y sus achaques de salir contra el enemigo: el otro Boabdil; el apóstata, el desertor de su trono, el desgraciado por destino. En un tiempo en que padecemos los amagos de una guerra exterminadora, aquel solo es digno de empuñar el cetro que sabe blandir la espada. Si buscais tal hombre, no será dificil hallarlo: Alá os lo envia en la persona de vuestro general el invencible Audalla, cuyo sobrenombre de el Zagal ha llegado á ser en las batallas el terror de los cristianos, y precursor de nuestras glorias."
El discurso del alfaquí fue recibido por el pueblo con aclamaciones, y los granadinos, siguiendo el impulso que se les habia dado, enviaron una diputacion á Málaga para ofrecer al Zagal la corona, y conducirlo á la capital. El Rey electo, aunque manifestó extrañar una resolucion tan inesperada, se dejó persuadir fácilmente, y admitió la brillante oferta que le hacian. Dejando con el mando de Málaga á Rodován de Vanegas, uno de los mas valientes generales moros, partió para Granada con una comitiva de trescientos caballeros de su confianza.