Explore "¡Buena pesca!" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cubierto de gloria y de heridas en la guerra de Sucesión, y sin blanca en la faltriquera, como entonces acontecía a casi todos los héroes, tornó un día a su desmantelado castillo el noble barón de Mequinenza, a descansar de las duras fatigas de los campamentos y comerse en paz los pobres garbanzos vinculados a su título.
Dos palabras sobre el batallador y otras dos sobre su guarida.