Explore "México y los Estados Unidos en el conflicto petrolero (1917-1942)" by Lorenzo Meyer on Textopian. Read with annotations and highlights.
Desde su triunfo sobre Carranza en 1920 hasta su asesinato en 1928, el general Álvaro Obregón mantuvo, aunque compartiéndolo con Calles desde 1924, un control indiscutible sobre todas las facciones del "grupo revolucionario". Cuando Obregón anunció su decisión de volver a la presidencia como sucesor de Calles, se pensó que el principio de la no reelección desaparecería nuevamente y que el caso de Díaz se volvería a repetir al turnarse ambos líderes el poder indefinidamente.1 El asesinato de Obregón a manos de un fanático religioso cuando ya era presidente electo echó por tierra esta posibilidad, a la vez que produjo una seria crisis en el seno del grupo gobernante. A pesar de la sólida unión mantenida entre Obregón y Calles durante la presidencia de este último, se había ido gestando una cierta división entre los integrantes del grupo en el poder, división que se acentuó a partir de 1928: por un lado se encontraban los "callistas" y, por el otro, los "obregonistas". La desaparición de Obregón en vísperas de volver a cruzarse la banda presidencial causó una profunda y comprensible frustración entre sus seguidores, quienes vieron desaparecer de la noche a la mañana la oportunidad de ocupar los altos puestos administrativos. Era lógico que los obregonistas —creyéranlo o no— culparan a Calles de la muerte de su jefe. Calles trató de prevenir esta escisión de la élite gobernante y, desoyendo los consejos de Morrow, declaró públicamente que no era su intención permanecer al frente del Poder Ejecutivo, ni aun en calidad de Presidente Interino, y destituyendo a su jefe de policía, dejó en manos de conocidos obregonistas la investigación del asesinato. Estas medidas retardaron pero no evitaron un nuevo estallido de violencia. Al tiempo que apoyaban la candidatura del ex secretario de Gobernación, Gilberto Valenzuela, en contra de Ortiz Rubio, candidato callista, los militares obregonistas prepararon una revuelta a cuyo frente se encontraba el general José Gonzalo Escobar, jefe de operaciones militares en Coahuila.
1 Mario Mena, Álvaro Obregón: Historia militar y política, 1912-1929 (México: Editorial Jus, S. A., 1960), p. 102.