México y los Estados Unidos en el conflicto…

Explore "México y los Estados Unidos en el conflicto petrolero (1917-1942)" by Lorenzo Meyer on Textopian. Read with annotations and highlights.

Al asumir el poder, el general Plutarco Elías Calles era considerado representante del ala izquierda del grupo de Agua Prieta.1 La influencia de Obregón continuó después de 1924; no obstante, Calles logró la suficiente libertad de acción para imprimir un sello propio a su régimen y replantear en ciertos casos las soluciones a los problemas de la reconstrucción política y económica después de la lucha revolucionaria.2 En este proceso de reformular soluciones a los problemas de la Revolución, el problema petrolero volvió a surgir, aunque no inmediatamente. El primer paso después de efectuado el cambio de poderes —y suprimida ya la rebelión delahuertista— fue purgar al ejército de elementos que no fueran adictos a Obregón y Calles, y continuar con mayor empeño la formación de organizaciones obreras y campesinas para aumentar la base de poder del nuevo gobernante. Pero el apoyo del gobierno a ciertos sectores obreros y campesinos tuvo como contrapartida el unir a éstos incondicionalmente a las políticas oficiales destruyendo todo intento de movilización independiente. La reorganización política fue seguida por un importante programa de obras públicas y reformas fiscales y monetarias, continuó el gran impulso en la educación secular que se había iniciado bajo Obregón y, sobre todo, se intentó resolver definitivamente el problema político representado por la Iglesia, relegándola a un segundo plano a través de la implementación estricta de las cláusulas anticlericales de la nueva Constitución y de la confiscación de sus propiedades.3 Esta acción de Calles dio por resultado el inicio de la llamada "guerra cristera" en 1926, cuyo teatro de operaciones se centró sobre todo en el Bajío y que concluyó en buena medida en 1929. La Iglesia no fue enteramente derrotada, pero la supremacía del Estado sobre la organización eclesiástica quedó establecida de manera contundente. Al final de su período Calles habría de coronar su obra con la creación de un partido oficial encargado de aglutinar y resolver las fricciones de los diversos grupos revolucionarios. De esta forma, el régimen callista sentó importantes bases institucionales en materia política y económica que más tarde, pasada la crisis mundial, llevarían al país a la estabilidad política basada en la hegemonía indiscutible del partido oficial y del poder presidencial, así como a una etapa de rápido desarrollo económico. El proceso de reconstrucción callista se vio favorecido decisivamente por una mayor demanda de los productos mexicanos en el mercado exterior —especialmente en el caso de los minerales, con excepción del petróleo—, que le permitió un mayor desahogo presupuestal y presidir un Estado que aumentaba rápidamente su participación en la vida económica del país.4

1 En esos años, Calles fue calificado con frecuencia de bolchevique y comunista por sus enemigos, y de "hombre de izquierda" por sus partidarios. Henry Bamford Parkes, op. cit., p. 379; J. M. Puig Casauranc, El sentido social del proceso histórico de México (México: Ediciones Botas, 1936), pp. 178-179.

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