México y los Estados Unidos en el conflicto petrolero (1917-1942) coverCHAPTER 6
CHAPTER 6

V. Del triunfo de Obregón a los acuerdos de Bucareli y de 1924

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El triunfo del movimiento de Agua Prieta contra Carranza en 1920 fue el último levantamiento militar que tuvo éxito en México. Con el régimen del caudillo victorioso, el general Álvaro Obregón —incluido el breve interinato de Adolfo de la Huerta— se inició lo que los historiadores han dado en llamar la "etapa de la reconstrucción", período en el que se sentaron definitivamente las bases del sistema político mexicano actual. La victoria sobre Carranza de ningún modo significó un cambio en la estructura y programa del grupo en el poder; fue más bien una lucha interna motivada por la trasmisión del mando: Carranza deseaba dejar su puesto a un oscuro lugarteniente y el jefe del ejército, Obregón, se opuso. El triunfo de Obregón dio el poder a la "dinastía sonorense" (Obregón y Calles), que habría de conservarlo hasta 1935, fecha en que Calles fue expulsado del país por el presidente Lázaro Cárdenas. En este lapso, la dirección del país quedó en manos de los militares victoriosos, es decir, los que tras derrotar a Huerta lucharon con buen éxito contra Villa y Zapata a nombre de Carranza y que posteriormente tomaron el poder en sus propias manos. A estos herederos de Carranza se iban a sumar elementos intelectuales y otros representantes de los pequeños pero importantes sectores medios urbanos, los líderes de las organizaciones obreras más importantes y algunos dirigentes de ciertos sectores agrarios organizados, que eran una minoría del sector campesino. Todo ello permitió al régimen engrosar su base de apoyo con otras fuerzas además del ejército.1
1 La "dinastía sonorense" tuvo el control de la CROM, formada en 1919, que fue la organización de trabajadores más fuerte del país. Los campesinos, más numerosos, pero menos organizados, estuvieron representados por líderes como Aurelio Manrique y Antonio Díaz Soto y Gama.