Explore "Historia de Gil Blas de Santillana, Volumen 3" by Alain René Le Sage on Textopian. Read with annotations and highlights.
Comenzaba el ministro a consolarse, y, por consiguiente, también yo a recobrar mi buen humor, cuando salí una tarde a pasearme solo en coche. En el camino encontré al poeta asturiano, a quien no había visto después de su salida del hospital. Advertí que estaba decentemente vestido. Llaméle, hícele entrar en el coche y fuimos juntos a pasear en el prado de San Jerónimo.
«Señor Núñez -- le dije -- , ha sido fortuna mía haberos encontrado por casualidad; a no ser así, nunca lograría el gusto de.» «¡Déjate de reconvenciones, Santillana! -- interrumpió con precipitación -- .