Explore "Historia de Gil Blas de Santillana, Volumen 3" by Alain René Le Sage on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al entrar tuve gran cuidado de hacer saber al hostelero que era yo un secretario del primer ministro, y, como tal, no sabía qué mandarle que me trajese de comer. Temía pedir cosa que oliese a estrechez, y así, le dije me diese lo que le pareciera. Me regaló muy bien y me hizo servir como a persona de distinción, lo que me llenó más que la comida. Al pagar tiré sobre la mesa un doblón y cedí a los criados lo que debían volverme, que sería a lo menos la cuarta parte, saliendo de la hostería con gravedad y tiesura, en ademán de un joven muy pagado de su persona.
A veinte pasos había una gran posada de caballeros, en donde de ordinario se hospedaban señores extranjeros. Alquilé un aposento de cinco o seis piezas, con buenos muebles, como si ya tuviese dos o tres mil ducados de renta, y pagué adelantado el primer mes. Después de esto volví a mi tarea y empleé toda la siesta en continuar lo comenzado por la mañana. En una pieza inmediata a la mía estaban otros dos secretarios; pero éstos no hacían más que poner en limpio lo que el mismo duque les daba a copiar. Desde la misma tarde, al retirarnos, me hice amigo de ellos, y para granjear mejor su amistad los llevé a casa de mi hostelero, en donde les hice servir los mejores platos que ofrecía la estación y los vinos más delicados y estimados en España.