Explore "Historia de Gil Blas de Santillana, Volumen 3" by Alain René Le Sage on Textopian. Read with annotations and highlights.
El asunto que acabo de referir me engolosinó, y diez doblones que di a Escipión por su corretaje le animaron a hacer nuevas investigaciones.
Ya dejo celebrados sus talentos para esto, por lo que se le podía dar el nombre de Escipión el Grande. El segundo penitente que me llevó fué un impresor de libros de caballerías que se había enriquecido a despecho del sano juicio. Este impresor había reimpreso una obra de uno de sus compañeros y le habían embargado la edición. Por trescientos ducados conseguí se le devolviesen sus ejemplares y le libré de una fuerte multa. Aunque esto no era de la inspección del primer ministro, su excelencia quiso a mi ruego interponer su autoridad. Después del impresor, me trajo a las manos un mercader, y el negocio era el siguiente: un navío portugués había sido apresado por un corsario berberisco y represado por otro de Cádiz. Las dos terceras partes de mercancías de que iba cargado pertenecían a un mercader de Lisboa, que, habiéndolas reclamado inútilmente, venía a la corte de España a buscar un protector cuyo valimiento fuese bastante para hacérselas entregar, y tuvo la fortuna de encontrarlo en mí. Me empeñé por él y recobró sus géneros mediante la cantidad de cuatrocientos doblones que pagó por el favor.