Explore "Historia de Gil Blas de Santillana, Volumen 3" by Alain René Le Sage on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cuando me estaba disponiendo a salir de Madrid con Escipión para ir a Asturias, el duque de Lerma fué creado cardenal por la Santidad de Paulo V. Queriendo este Papa establecer la Inquisición en el reino de Nápoles, honró con el capelo a este ministro para empeñarle a hacer que el rey Felipe aprobase tan laudable designio. A todos los que conocían perfectamente a este nuevo miembro del Sacro Colegio les pareció, como a mí, que la Iglesia acababa de hacer una excelente adquisición.
Escipión, que hubiera querido más volver a verme en un puesto brillante de la corte que sepultado en un retiro, me aconsejó que me presentase al nuevo cardenal. «Puede ser -- me dijo -- que su eminencia, viéndole a usted fuera de la prisión por orden del rey, no crea ya deber fingirse irritado contra usted y podrá admitirle de nuevo a su servicio.» «Señor Escipión -- le respondí -- , usted ha olvidado sin duda que sólo conseguí la libertad bajo condición de salir inmediatamente de las dos Castillas. Fuera de eso, ¿me crees ya disgustado de mi quinta de Liria? Ya te lo he dicho, y te lo vuelvo a repetir, que aunque el duque de Lerma me restituyese a su gracia y me ofreciese el mismo puesto que ocupa don Rodrigo Calderón, lo renunciaría. Mi determinación está tomada. Quiero ir a Oviedo a buscar a mis padres y retirarme con ellos a las cercanías de la ciudad de Valencia. En cuanto a ti, amigo mío, si estás arrepentido de unir tu suerte con la mía, no tienes mas que decirlo, que estoy pronto a darte la mitad del dinero que tengo y te quedarás en Madrid, en donde adelantarás tu fortuna hasta donde pudieres.»