Explore "La imaginación sociológica" by C. Wright Mills on Textopian. Read with annotations and highlights.
COMO LA GRAN TEORÍA, el empirismo se aprovecha de una coyuntura en el proceso del trabajo y le permite dominar el entendimiento. Ambas cosas son retiradas de la tarea de las ciencias sociales. Son esenciales, desde luego, consideraciones de método y de teoría para trabajar en nuestras tareas, pero en esos dos estilos se han convertido en obstáculos: la inhibición metodológica es paralela al fetichismo del concepto.
No es mi intención, naturalmente, resumir los resultados de todo el trabajo de los empíricos abstractos, sino únicamente aclarar el carácter general de su estilo de trabajo y algunos de sus supuestos. Autorizados estudios en este estilo tienden ahora por lo regular a caer dentro de un tipo más o menos uniforme. En la práctica, la nueva escuela suele tomar como fuente básica de sus «datos» la entrevista más o menos igual con una serie de individuos seleccionados por un procedimiento de muestreo. Se clasifican sus respuestas y, para mayor comodidad, son horadadas en tarjetas Hollerith que se empican después para hacer series estadísticas por medio de las cuales se buscan relaciones. Indudablemente, este hecho, y la consiguiente facilidad con que aprende el procedimiento una persona medianamente inteligente, explica en gran parte su atractivo. A los resultados se les da normalmente la forma de aseveraciones estadísticas: en el nivel más simple, esos resultados específicos son aseveraciones de proporción; en niveles más complicados, se combinan las respuestas a varias preguntas en clasificaciones cruciales con frecuencia bastante complicadas, que después se empalman de diversas maneras para formar escalas. Hay varias maneras de manipular esos datos, pero no tienen por qué interesarnos aquí, ya que, independientemente de su grado de complicación, no dejan de ser manipulaciones de la clase de material indicado.