Explore "La imaginación sociológica" by C. Wright Mills on Textopian. Read with annotations and highlights.
LA CONFUSIÓN en las ciencias sociales es moral tanto como «científica», política tanto como intelectual. Los esfuerzos para ignorar este hecho figuran entre las causas de que persista la confusión. Para juzgar los problemas y los métodos de escuelas diversas de ciencia social, tenemos que acomodar nuestras inteligencias a innumerables valores políticos así como a incontables cuestiones intelectuales, porque no podemos enunciar bien un problema hasta que no sabemos para quién es un problema. Lo que es problema para un individuo no es problema para otro; depende de lo que le interese a cada uno de ellos y de la conciencia que tengan de sus intereses. Por otra parte, surge una desdichada cuestión ética: Los hombres no siempre se interesan en lo que conviene a sus intereses. No todos son tan racionales como con frecuencia creen serlo los investigadores sociales. Todo ello significa que por su trabajo todos los estudiosos del hombre y de la sociedad asumen e implican decisiones morales y políticas.
El trabajo de la ciencia social ha ido siempre acompañado de valoraciones. Las tradiciones de esas ciencias contienen una larga serie de resoluciones con frecuencia dogmáticas, muchas posiciones equívocas con un pie en cada campo, y también muchas opiniones bien razonadas e inteligentes. Muchas veces el problema no ha sido mirado directamente de frente, sino que, sencillamente, se han supuesto -o adoptado- respuestas esporádicas, como en la sociología aplicada del técnico en investigación que se ofrece en alquiler. Este practicón no escapa a este problema por la supuesta neutralidad de sus técnicas; en realidad, deja que otros tipos de hombres lo resuelvan por él. Pero el artesano intelectual seguramente procurará hacer su trabajo con conocimiento de sus supuestos y complicaciones, los menores de los cuales no son su significado moral y político para la sociedad en que trabaja y para su papel dentro de ella.