Explore "El fistol del diablo" by Manuel Payno on Textopian. Read with annotations and highlights.
Celeste continuó andando muy aprisa, sin saber el rumbo que debía tomar. Estaba tan desconcertada con el lance que acababa de pasar, que no sabía cuáles eran las calles por donde transitaba, y se le figuraba que todavía venía siguiéndola la furia de doña Ventura, tratando de emprender una pelea más feroz todavía que la que había comenzado con Macaria.
La hizo volver en sí del enajenamiento con que caminaba, la voz suave y cortés de un caballero.