CAPÍTULO 4
PARTE V
La milagrosa conversión del soldado Martín
CAPÍTULO 4Visible text2 paragraphs
Muy temprano al día siguiente de la velada de que hemos dado cuenta en el capítulo anterior, entró Martín de puntillas en la recámara de Manuel, pero por su desgracia dejó caer un cepillo y una jabonera que llevaba en las manos, y con este ruido lo despertó.
-Tu maldita manía -le gritó el capitán colérico e incorporándose en el lecho-, de entrar antes de amanecer a mi cuarto; eso está bueno en campaña, pero en la ciudad y estando en paz es diferente.
