CAPÍTULO 6
PARTE V
La muerte del justo
CAPÍTULO 6Visible text2 paragraphs
Arturo y Josesito se despidieron de las criadas, prometiendo volver a informarse de la salud de don Pedro, y salieron mezclados con la concurrencia, que se reorganizó para acompañar el Viático, pero a pocos minutos entregaron al sacristán los cirios que les había dado y torcieron por la primera calle que se les presentó.
-Para mí tengo -dijo Arturo-, que no llega a media noche. Este viejo está podrido por dentro y es víctima de un vicio de la sangre; no tiene remedio, pues la operación de abrirle un tlacotl no es para haberlo puesto en el estado en que está.
