El fistol del diablo coverCAPÍTULO 16
CAPÍTULO 16

PARTE V

Día de casamientos y víspera de batallas

CAPÍTULO 16Visible text2 paragraphs
Dos batallones y escuadrones del ejército norteamericano, vestidos todos de azul claro, apenas triunfaron en Cerro Gordo, cuando se pusieron en marcha con sus pesadas piezas de artillería de grueso calibre, sus pesados morteros, sus enormes bombas y sus pesados carros tirados por diez y quince mulas, repletos de municiones de guerra y de víveres, y licores para alimentar los grandes estómagos de esos soldados aventureros, de figuras extrañas y siniestras que se habían reunido en la República hermana del Norte para destrozar la República hermana del Sur. Lentamente caminaba envuelto entre el polvo de nuestras calzadas todo este pesado tren; pero en fin, penetró en el valle de México y estableció sus campamentos en los pueblos y haciendas que circundan a la capital. Rugiero venía con ellos; era muy amigo del general Worth, e íntimo del capitán Grant.
Los habitantes de la quinta tuvieron la noticia a las primeras horas de la mañana. El criado de Luis, que estaba muy bien aleccionado, se presentó en la puerta de la quinta, al amanecer; esperó que se abriese la puerta, y entregó a Luis un paquete de cartas y otro de periódicos.