Explore "El indio que mató al padre Pro" by Julio Scherer García on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los Mochis, Sin., septiembre de 1961
Era como carne reseca a la que no entra el cuchillo. Su sangre no formaba un torrente cálido, palpitante, sino un caudal de temperatura siempre fría. Era soberbio y se comportaba como si él mismo fuese el águila y la serpiente de nuestro escudo. No podía ofendérsele, porque era tanto como mancillar a la patria. Una contradicción a sus deseos llegaba a ser una negativa a un servicio nacional. En su rostro, lleno de ángulos, que a ratos parecía tallado en roca; en sus ojos, que en ocasiones de tan severos parecían malignos; en su misma voz, que sólo por excepción fue efusiva y nunca dejó de ser dominante, se encuentran elementos objetivos del carácter de ese hombre que se llamó Plutarco Elías Calles.