Vida de Pedro Saputo by Braulio Foz — Read

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Este capítulo, discreto lector, no quisiera que lo leyeses, porque vas a decir: trufa, trufa: y ya ves que esto es contra mi crédito y la estimación del libro. Bien me he dicho a mí mismo, que no debía escribirlo; pero me he respondido, que yo no tengo la culpa de que la tradición haya conservado este hecho. Y para descargo de mi conciencia debo manifestar que yo lo creo o no lo creo; y que si ha sucedido, quizá no fue en Almudévar, pues hay quien lo atribuye a otro pueblo, y aun a otros. Vamos al caso.

Dicen, pues, que mientras Pedro Saputo estuvo en la corte, pusieron los de su lugar pleito al sol, y que cuando llegó a Zaragoza y después que le hubieron saludado todos, le llamaron un día a la plaza en donde estaba ayuntado el pueblo, y le dijo uno del concejo: -Con mucho deseo, oh hijo nuestro Pedro Saputo, esperábamos tu venida al lugar para darte cuenta de una cosa que hemos hecho y que tú con tu mucha agudeza y sabiduría nos has de ayudar a llevar a buen cabo y final cumplimiento. Has de saber que habrá un mes pusimos un pleito al sol. Apenas oyó esto Pedro Saputo, dijo: -¡Pleito al sol! Y respondió uno de la plaza: -Pleito al sol, sí, pleito al sol; porque siempre nos fiere de frente en el camino de Huesca. ¿Vamos allá? Nos fiere la cara; ¿venimos de allá?, nos torna a ferir la cara. Y el otro día a Simaco Pérez y a Calisto Espuendas les sucedió que de así ferirles el sol se tornaron cegatos; y como esto aconteció ya a otros en otras ocasiones pasadas no queremos que nos acontezca a todos, hoy uno, mañana dos, porque después los de otros lugares nos farán mueca y nos llamarán ojitos y guiñosos. Por eso hemos puesto pleito al sol, y hasta que le ganemos y no nos fiera más de cara en el camino de Huesca, no hemos de parar. Y ya puedes tú que eres tan agudo y tan aquel, mirar y fer que esto no se pierda y trabajar con los jueces y letrados, que al fin bien los pagamos, que yo dié el otro día una ovella que me tocó para los gastos.

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