Explore "Las noches mejicanas" by Gustave Aimard on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al día siguiente el sol se levantó radiante entre oleadas de oro y de púrpura.
Méjico estaba de fiesta, parecía haber vuelto a los hermosos tiempos en que se disfrutaba de calma y tranquilidad; toda la población se había echado a la calle y se encaminaba al paseo Bucareli, profiriendo gritos, entonando canciones y riendo a más y mejor.